Reina
Me dejé llevar por una oscuridad que no era del todo oscura. Se sentía densa y pesada, como hundirme en aguas profundas donde el sonido se doblaba y la luz se fracturaba en fragmentos extraños y distantes.
Al principio, no sabía si estaba viva o ya había desaparecido. Solo conocía la sensación y el movimiento. Sin embargo, enseguida comprendí lo que era.
Me llevaban. No me arrastraban, ni me lanzaban, y definitivamente no me manipulaban como un objeto como me habían llevado toda la noche.