Reina
El frío me golpeó primero, y odiaba cómo mi cuerpo lo interpretaba automáticamente como una mala señal. De verdad que lo era, pero no necesitaba recordatorios ahora mismo. Ya lo estaba pasando.
Joder.
El frío que se me metió en los huesos no fue del tipo dramático. No fue la bofetada fuerte e impactante de la que habla la gente. Este frío se filtró, se arrastró y se instaló en mis huesos como si me hubiera estado esperando todo el tiempo.
Mi visión se nublaba con cada paso que daba, no po