Reina
No podía dejar de pensar en el beso. Por mucho que lo intentara, el recuerdo de la noche anterior se negaba a dejarme en paz. Con la cantidad de veces que se ha repetido en mi mente, créeme que podría recrear por completo el maldito beso perdido, con los ojos cerrados.
Se me pegaba como un moretón que seguía presionando solo para ver si aún dolía. Odiaba tener que admitirlo ahora mismo, pero aún sentía un hormigueo en los labios, y aún recordaba el peso de su boca, la forma en que se incl