Reina
La mañana llegó tranquilamente, y siendo sincera, deseaba que no fuera así. De pequeña, había oído que la gente admiraba la mañana porque decían que traía buena suerte y esperanza, pero en cuanto abrí los ojos, tras apenas haber podido dormir la mayor parte de la noche, solo sentí pavor. Un pavor que se enroscaba en lo más profundo de mi ser.
Quizás debería haberme consolado, y quizá lo habría hecho si realmente hubiera tenido un rayo de sol al que admirar, en lugar de la oscuridad eterna