Catalina también se había percatado de que muchos magnates empresariales la observaban. Una sombra de inquietud cruzó su mirada, aunque su rostro permanecía imperturbable.
Llevaba tanto tiempo en el mundo del espectáculo que tenía un gran control sobre sus expresiones.
Valeria, que acababa de actuar en el escenario, sentía un poco de calor, con sus mejillas ligeramente enrojecidas. Tomó una copa de jugo de uva del carrusel y comenzó a charlar con el empresario Eufemio García que estaba a su lado