Valeria, sumida en un sueño profundo, fue despertada por el sonido de un teléfono. A tientas, buscó la fuente del ruido hasta que alguien puso el teléfono en su mano. Confundida, miró la pantalla del móvil y contestó.
—¿Hola?
—Val, la noticia sobre la muerte de Elvira ya se ha difundido. —La que hablaba al otro lado del teléfono era Iliana—. Hay periodistas apostados afuera de la empresa, ¿quieres que vaya a buscarte?
—No es necesario, iré a la oficina en un rato.
—Está bien.
Tras colgar el telé