—Valeria, te lo suplico, deja en paz a mi mamá... —Irene le rogaba entre lágrimas a Valeria—. Acepto tus disculpas, hazme lo que quieras a mí, ¿pero por qué te metes con una anciana?...
Valeria se inclinó, limpiando las lágrimas de Irene con su dedo.—¿Duele mucho, verdad? ¿Cómo tratabas a Sebastián? ¿Cómo me tratabas a mí? Si no hubieras mandado gente tras de mí, Sebastián y yo ya nos habríamos ido del país. Después de que me fui, ¿en qué te pude haber afectado?
Recordó la escena de Sebastián mu