James había cuidado de ella dos semanas completas. Era diligente con su trabajo, con referente a todo lo que requería alimento y cuidado. De alguna forma el pensaba que complaciéndola obtendría mas de sus palabras. Kaia, por otra parte, pensaba que al abrirse un poco más hacia el ganaría su confianza, quizás solo la suficiente para hallar pistas sobre este lugar y sus posibles salidas. Conversaciones inofensivas que escondían la verdad.
El juego había iniciado.
Ambos se creían los listos aquí.