~Andrea
—«¡Sal del baño!», gritó Jace, con su puño golpeando la madera con la fuerza suficiente para hacer que el marco vibrara.
Suspiré, mirando mi reflejo en el espejo. «¿Puedes esperar un minuto? ¡Casi termino!», le espeté. Estaba tan molesta que accidentalmente dejé caer mi secador de pelo en el lavabo con un fuerte estrépito.
El fuerte sonido de sus golpes volvió a sonar.
No cedía. A estas alturas, yo estaba más que harta. Mi vida había sido un torbellino de resentimiento desde que mi mad