~Andrea
La puerta se abrió de golpe con un estruendo, y Mason, el mejor amigo de Jace, se quedó allí de pie, mirándonos a los dos.
Jace saltó de la cama al instante y se puso junto a la ventana. Yo me apresuré a incorporarme, con el rostro teñido de un rojo carmesí profundo. Mi corazón prácticamente martilleaba contra mis costillas.
—«¿Qué está pasando aquí?», preguntó Mason con emoción en su voz. Sus ojos se entrecerraron mientras pasaban de mi cabello revuelto a la respiración agitada de Jace