~Mona
Michael me levantó del suelo, con las piernas temblando, y me subió directamente al lujoso sofá. Se sentó y me jaló sobre su regazo, colocándome directamente sobre su dura polla.
Empezó a embestir hacia arriba con golpes pesados y poderosos mientras su gran mano azotaba repetidamente mi culo desnudo.
—Qué buena putita, oh, uh, joder —gimió, con el pecho agitado—. Se siente tan bien. Mira qué apretado está tu coño… el de mi esposa solía ser así.
—¡Ah, ah, ah, ah! —gemí fuerte mientras él a