~Mona
—Es mi turno —escuché gruñir a uno de los hombres antes de que me levantaran de repente hasta ponerme de pie.
Pasó uno de sus gruesos y musculosos brazos por entre ambos de mis brazos, bloqueándolos firmemente detrás de mi espalda para que no pudiera moverme. Sin un solo segundo de advertencia, empujó toda su longitud directamente dentro de mi coño.
—¡Oh, joder! —gemí fuerte, los dedos de mis pies curvándose contra el suelo.
—¿Te gusta eso? ¿Eh? Te gusta eso, ¿verdad? —gruñó, su aliento c