Capítulo 4: Lo siento.
―De acuerdo ―susurró Alastor intentando avanzar hacia el hueco de salida, sin embargo, al verlo tambalearse, Dante se apresuró a sujetarlo
― ¿Se encuentra bien? ―preguntó preocupado
―Sí, la sangre de Anna comienza a hacer efecto ―dijo Alastor acariciando la cabeza de su hija cuando ella también se acercó ―Prométeme que no volverás a hacerme beber tu sangre hija, no somos vampiros ―
―Siempre y cuando tú nos prometas que no volverás a meterte en problemas ―dijo Anna sonriéndole
―Te lo juro mi peq