Capítulo 18.2: Un aire tenso.
Confundido, Dante dirigió su mirada hacia Máximus, quien, en realidad, ahora parecía igual de incómodo que Alastor, por lo que, sin decir nada, se apresuró a seguir a su hijo, lo que provocó que Arioch suspirara con fastidio.
―Lo que ninguno de esos dos quiso decir, es que saben que Anna no querrá satisfacer el celo de tu lobo aquí en la finca, ya sabes, dónde está toda su familia y amigos, así que, he sugerido que ambos se queden en mi viejo departamento, por lo que te pido encarecidamente que