Capítulo 16.3: Él no es condescendiente.
Sin perder tiempo, tras la indicación de la princesa, un hombre de mediana edad, alto, y muy delgado, de cabello corto, oscuro y ligeramente canoso, entró a la sala exudando emoción.
―Buenas tardes altezas ―dijo el hombre haciendo una reverencia
―Buenas tardes, maestro Charles ―dijeron Anna y Keren a la vez
Emocionado, el hombre sonrió, se ajustó las gafas que cubrían sus ojos celestes, y se apresuró a acercarse a ellas.
― ¿Están listas para las prácticas de hoy? ―
―Sí, maestro ―respondieron la