Capítulo 1: La prueba de Paimon.
Extrañado por sus palabras, Alastor frunció el ceño.
―Si no lo sabes, ¿entonces por qué sigues aquí? ―preguntó Alastor con desconfianza
―Porque no puedo irme sin darle una respuesta al conjurador una vez que el pago fue hecho, por favor, no soy tan irresponsable ―explicó antes de dirigir su mirada hacia el interior de la oficina, donde, sobre el escritorio, yacía el cuerpo de un hombre, cuya sangre derramada caía gota a gota sobre un enorme símbolo dibujado en el suelo
― ¿Cómo planeas responder