Ashley no podía pensar con claridad con Oliver tan cerca de ella. Cuando el llanto cesó y la desesperación disminuyó, se alejó lentamente de él, como si estuviera pisando un campo minado a punto de explotar. Era como si las palabras de Ethan, recordando el pasado, resonaran en su cabeza, haciéndola sentirse una tonta por permitir que él se acercara tanto.
— Deberías haber avisado que vendrías — secó sus lágrimas, ahora de espaldas a él — tal vez así habría evitado tanta confusión.
— O me habría