Oliver se detuvo en medio del pasillo, que conducía a la oficina, y sintió que ya no podía soportarlo más. Encerrarse en esa habitación y beber hasta perder la conciencia parecía la mejor solución, pero sus problemas seguirían golpeando la puerta insistentemente hasta que él los enfrentara y los resolviera de una vez por todas.
Necesitó unos segundos para comprender lo que estaba sucediendo y, antes de que pudiera decidir qué hacer, escuchó pasos apresurados acercándose hacia él.
Hendrix y M