Pero te vas…
Es lo mejor… me estoy muriendo solo es esa casa.
Pídele que vuelva.
No lo haré… yo no la obligué a marcharse…
Ella puede interpretarlo como que no te importa ni ella ni tu hijo — Lo tomó con fuerza de las solapas de su abrigo.
¡No vuelvas a decir una estupidez como esa! — respiró con fuerza — no vuelvas a decir que mi hijo no me importa… lo amo… la amo. Solo me voy porque no quiero que ella vuelva y luego sienta que ha sido obligada por mí… ¡y me odie por eso! Me voy, y si ella cre