Narrador Omnisciente.
Entonces, el mesero, regresó con la copa… Chelsea la observó, se le antojaba, tenía mucho tiempo que no bebía. Después de un rato, la degustó… el sabor se incursionó en su boca, que delicia, tenía un exquisito tono, sin duda era una cosecha de vino de gran calidad.
Se sintió observada y, prontamente, descubrió que el atractivo hombre frente a ella, le miraba con fascinación.
—Lo siento. —se disculpó mientras enseguida se limpiaba los labios.
—No hay nada que disculpa