Espionaje clandestino.
Chelsea Hale.
Salí de prisa del edificio en donde trabajo. Al empujar la puerta principal, sentí como un fuerte viento me golpeó la cara.
Hoy, el frío de Londres calaba sin compasión y además, llovía con suavidad.
¿Qué acababa de pasar? Sentía mi corazón bombeando a una velocidad incontrolable, mi estómago estaba de cabeza y mis pensamientos estaban en blanco, como si no pudiera coordinar ninguna idea.
Me toqué los labios con la punta de la yema. Ardían. No entendía por qué, si nada había ocu