Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon el pasar de las semanas conseguí adaptarme cada vez más al ritmo que aquí se lleva.
El levantarse temprano, ducharse, desayunar, limpiar, lavar tu ropa a mano.
Por medio de Ian, uno de mis compañeros de celda que tiene apenas dieciocho años, conocí a otros reclusos que estudian para terminar la secundaria. Me ofrec&iacu







