Cristal había logrado llegar a la ciudad. Dejando la moto abandonada en un callejón, comenzó a caminar sintiendo malestar en todo su cuerpo y, extrañamente, una molestia en su cuello.
Por muy extraño que pareciera, Cristal tenía deseos de volver a ese extraño poblado. No comprendía por qué se sentía de esa manera; porque deseaba ver y estar con sus hijos. Se había arriesgado hasta casi ser atropellada para volver junto a ellos, y no iba a permitir que nadie los alejara de sus tesoros. Había hech