—Feliz dieciséis años de conocernos, pequeña —murmuró Oshin, mientras sus ojos se posaban sobre las rosas en sus manos. Se acercó lentamente hacia mí, su presencia calmante en medio del caos que comenzaba a formarse alrededor. Sonreí, sintiendo el calor de su mirada y la suavidad de sus palabras.
Hoy, 13 de junio, se cumplían dieciséis años exactos desde que conocí a Oshin en aquel orfanato. Recordaba cada detalle: la tristeza en sus ojos, su timidez, su forma de mirarme como si temiera que alg