Capítulo 7. Sólo con tu ayuda
El resto del camino fue tranquilo, aunque seguían mirando en todas direcciones, temerosos de que aparecieran nuevos enemigos de repente.
Era algo inusual, Mikhail iba sumido en sus pensamientos, intentando adivinar cómo supieron de su viaje a Rusia y quiénes los habían atacado.
Agnes observaba el espejo, esperando un nuevo agresor, calculando dónde había dejado él las armas.
Pero eso no sucedió, nadie los atacó, y poco más de doscientos kilómetros después, antes de llegar a San Petersburgo, arr