—Cinco, seis...cinco, seis, siete ocho. —La banda comenzó a tocar y las parejas en el salón de baile a moverse al ritmo de la música en una danza lenta y llena de elegancia.
Odio el vals, bailar y todo lo que tenga que ver con moverse o hacer algún tipo de esfuerzo físico, si lo sé, soy vaga, aún me pregunto cómo corrí lejos de Kylliam hace unos días. Kylliam, el chico que fue seleccionado como mi compañero de baile y el que no se ha dignado en aparecer en ninguna de las clases del día de hoy,