Mundo ficciónIniciar sesiónAquella noche, justo después de darme una ducha de agua caliente, cuando secaba mi cuerpo con la toalla y pensaba en que productos de cuidado facial utilizaría para paliar el exceso de sol, alguien llamaba a la puerta.
La abrí sin tan siquiera poner demasiado empeño en ello, admirando frente a mí al estúpido de Kevin.







