Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi cabeza daba vueltas. No, no era la comida china de la noche anterior lo que me había sentado mal, si no la noticia de que Han Tae Sang y la señora se conocían desde antes incluso que, a mí, y que los dos me lo habían ocultado. Durante todo aquel tiempo me habían mentido.
Y luego estaba la triste y melancólica historia de Aina, aquella historia que hacía que se me encogiese el coraz&oacu







