Capitulo 95

Lo primero que sentí fue dolor al abrir los ojos.

Un dolor profundo, palpitante y pulsante justo detrás de la frente, como si alguien me hubiera clavado un martillo en el cráneo y lo golpeara rítmicamente con un ritmo constante e implacable.

Gemí y volví a cerrar los ojos con fuerza.

Cada sonido, desde el suave zumbido del aire acondicionado hasta el canto de los pájaros afuera, e incluso mi propia respiración, se sentía demasiado fuerte. Demasiado fuerte.

Me di la vuelta lentamente, hundiendo
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