Capítulo 40. Rutina nueva
ANNA
Los tres días posteriores a la revelación de María pasaron con una rapidez asombrosa, envueltos en una mezcla agridulce de risas compartidas y la inevitable melancolía por la despedida de mis amigas. Kate y Sofía se marcharon hacia el aeropuerto entre abrazos apretados y promesas solemnes de volver a cruzar el Atlántico muy pronto. Mientras veía cómo su taxi se alejaba por las calles empedradas de Londres, sentí un nudo familiar en el estómago, ese vacío que queda cuando el soporte emocion