Capítulo 35. La Revelación de María
ANNA
La exclamación de María me detuvo en seco, justo cuando mi mano ya rodeaba el pomo de la puerta. Su voz, cargada de una mezcla electrizante de asombro y una preocupación mal disimulada, hizo que la frágil ligereza que habíamos construido para nuestro "día de chicas" se evaporara en un instante. El aire en el pasillo pareció volverse más denso. Mis amigas, Kate y Sofía, también se congelaron en sus sitios, con los ojos clavados en María y en la tarjeta de Randall que ella sostenía entre sus