Capítulo 24. El Peso del Futuro
RANDALL
La luz pálida y tamizada de la mañana londinense entraba por la ventana de la habitación de papá, dibujando rectángulos de polvo plateado sobre el suelo de linóleo. Me encontraba sentado en el mismo sillón de cuero donde había pasado las últimas noches, observando el monitor de signos vitales con una fijeza casi hipnótica.
De repente, lo vi. Fue un movimiento mínimo, casi un espasmo, pero la mano de papá se cerró levemente sobre la sábana en un pequeño apretón. Fue un gesto imperceptibl