Luciana lo observó, sorprendida por la dulzura y sinceridad en sus palabras. Aunque habían terminado mal, en este momento, Diego no parecía ser el hombre del pasado que la había dejado, sino alguien que realmente quería apoyarla.
— Por cierto... —agregó, esbozando una sonrisa ligera—. Te ves increíble, ya son las 4 de la tarde Siempre lo has sido, pero ahora... hay algo diferente en ti. Más fuerte.
Luciana intentó sonreír, pero la tristeza todavía la envolvía. Apretó el teléfono en su mano, pe