—Está bien —susurró, sonriendo mientras lo miraba—. Después de ese beso, me han dado ganas de experimentar un poco más. Pero... prométeme algo.
Alejandro arqueó una ceja, divertido.
—¿Qué es lo que quieres que te prometa?
—Que apaguemos los celulares —dijo, con una sonrisa—. Nada de rastreos, nada de interrupciones. Solo nosotros dos.
Alejandro la miró, claramente complacido con la idea. Se acercó de nuevo y le dio un último beso antes de responder.
—Prometido, cariño. Solo nosotros. Ahora, ve