—No... No creo que hubiera podido hacerlo —admitió, bajando la mirada.
Isabella se inclinó hacia adelante, su expresión casi comprensiva.
—¿Ves? —dijo, con un tono que se acercaba a la dulzura—. Por eso Alejandro y Héctor hicieron lo que hicieron. No es que te subestimen, Luciana, solo intentan protegerte. A su manera, claro. Alejandro te ama, y solo quiere lo mejor para ti. Y Héctor… —sonrió con un destello de complicidad—. Bueno, él también está de tu lado. No deberías ponerte en ese plan, ¿s