Alejandro asintió, sonriendo mientras la ayudaba a sentarse.
—Por supuesto. Quiero que recuerdes que, a pesar de todo, siempre he querido hacerte feliz.
Durante la cena, hablaron de sus sueños, de lo que querían para el futuro. Alejandro no perdió la oportunidad de recordarle cuántos planes había hecho para ellos, de cómo siempre imaginó que terminarían juntos, a pesar de todo.
—Quiero que seas feliz, Luciana —dijo con una sinceridad que hizo que ella se estremeciera—. Y si eso significa que te