—Sabía que dirías eso —murmuró, con algo parecido al orgullo brillando en su mirada.
De repente, el teléfono de Marcela vibró en su bolsillo. Al sacarlo y revisar la pantalla, su rostro se tensó. Isabella, percibiendo el cambio de humor, se acercó rápidamente.
—¿Qué sucede? —preguntó Isabella en un susurro.
Marcela mostró la pantalla del teléfono, donde un mensaje encriptado apareció.
—César Robles está haciendo movimientos extraños —dijo Marcela, con los ojos fruncidos—. Se están reuniendo aho