"No te pido que lo olvides," dijo él con sinceridad. "Solo te pido que me dejes demostrarte que puedo ser mejor. Que podemos ser mejores juntos."
El silencio cayó entre ellos, roto solo por el lejano sonido de la alarma que ya se apagaba en el sistema. Ambos sabían que lo que estaban diciendo no era algo sencillo de resolver en una noche, pero era un comienzo. Y en medio de la madrugada, entre confesiones y susurros, algo había cambiado entre ellos.
Luciana suspiró profundamente, tratando de no