César Robles seguía hablando, pero Isabella ya no prestaba tanta atención. La misión estaba en marcha, y lo que se avecinaba sería mucho más peligroso de lo que él podría imaginar.
Isabella sonrió suavemente cuando César Robles tomó su currículum de nuevo, evaluando sus posibilidades con una mirada casi calculadora.
—Puedes escanear y quedarte con mi hoja de vida, si hay alguna posibilidad de que quede seleccionada —dijo Isabella con una expresión de falsa inocencia, inclinándose ligeramente ha