Alejandro entrelazó sus dedos y tomó una respiración profunda antes de hablar, su voz firme pero cargada de tensión.
—Lo que vamos a discutir hoy es mucho más que un simple problema de entregas retrasadas o de cuentas mal administradas —empezó, mirando a cada uno de los presentes—. En las últimas semanas, hemos estado bajo ataque. La empresa ha sido hackeada, y no solo es un ataque externo. Alguien cercano a nosotros está detrás de esto.
Luciana lo miró de reojo, sabiendo lo difícil que era par