Sin provocar un solo alboroto en ese instante, Ariel dejó la maleta encima del escritorio de la oficina donde nos encontrábamos, me tomó de la mano y antes de retirarnos de esa habitación Ariel mencionó unas de sus últimas palabras delante de David.
— ¡Solo te diré David que podrás tener todo el poder que deseas en cuanto a la mafia, pero aún con todos tus contactos no podrás quitarme a la mujer que es la dueña de mi vida! ten por seguro que desde el mismo instante que abandonemos este lugar nu