22. Verdades ocultas
El amanecer bañaba Nápoles con una suave luz dorada, marcando el inicio de un nuevo día cargado de intriga y desconfianza. El cielo estaba despejado, y el aire tenía un frescor que prometía un día caluroso. En La Voce, la redacción estaba ya en plena actividad, con los periodistas trabajando frenéticamente, susurrando en sus escritorios y corriendo de un lado a otro.
Sofía y Carla estaban de vuelta en su oficina, discutiendo los eventos recientes y cómo la revelación sobre Andrea había cambiado