Mundo ficciónIniciar sesiónLas horas pasaban y ella seguía sentada en el piso de su habitación, con la vista clavada en el reloj que colgaba sobre su escritorio y el delineador corrido a causa de las lágrimas que acababa de derramar tras pelear por milésima vez con su padre por haber escogido el trabajo en el albergue para niños sin hogar en lugar del curso de ballet o el de teatro como cada año, además de otro mal entendido. ¿Es que le era tan difícil acep







