Ya que él estaba de buen humor, decidí aprovechar esa oportunidad para comentarle que ya había estado embarazada de su segundo hijo, pero que lo perdimos.
Él me abrazó cuando lo mencioné, ese abrazo que tanto deseaba finalmente llegó. Lo sentí tan real que pensé que él ya se había recuperado por completo.
—Lo siento tanto, mi amor. Todo pasó por mi culpa, si tan solo te hubiera dicho que no saliéramos en aquella noche esto no hubiera pasado. —lamentó, también con ojos llorosos y tristes.
Al pri