Brenda se marchó antes que nosotros, obviamente ella es la encargada de organizar dicha sorpresa y es lógico que ni siquiera espere a que todos se levanten. Yo sí estaba levantada porque tenía un asco horrible y decidí preparar un té de canela para suavizar el estómago.
Estaba de espaldas a la puerta, no escuché cuando Andy entró y me abrazó por la espalda.
—¡Cariño, estás aquí!
—¡Suéltame! —Exigí.
—Déjame sentir tu cálida piel y tu aroma inigualable a la que he extrañado durante estos días que