Por más insultos y desprecios que reciba de Andy no me rendiré, no lo quiero hacer, no me importa si me toca que suplicarle de rodillas o arrastrarme, una madre por su hijo hace hasta lo imposible.
—Te voy a despedir, Raquel, no me dejas otra opción. —fue lo siguiente que dijo, sentí que morí con esas palabras, él me va a terminar matando con su indiferencia.
—Hazlo Andy. Ya no tengo fuerzas para continuar peleando sola, mi corazón ya no soporta estar sin mi bebé, a pesar de que juré no rendirm