LORETTA
Había hecho tres viajes para llegar al territorio de las Sombras Nocturnas y, durante el resto del trayecto, tuve que controlar mis pies. Tardé dos días en llegar justo a las puertas de la manada que una vez perteneció a mi familia. Se veía tan diferente. Quizás había estado fuera demasiado tiempo, pero recordaba las puertas de hierro negro que adornaban el pasillo de la gigantesca mansión que albergaba al menos a cincuenta hombres lobo importantes. La jerarquía iba desde el Alfa y su f