La primavera siguiente no llegó como una promesa, sino como una consecuencia. No trajo revelaciones repentinas ni decisiones definitivas, sino una expansión lenta, casi imperceptible, de todo lo que ya estaba en marcha. Camila empezó a notar que su cuerpo respondía distinto a los días largos: menos tensión en los hombros, más paciencia frente a los imprevistos. Gavin, por su parte, se descubrió despertando antes que el despertador, no por obligación, sino por una curiosidad tranquila hacia el d