Sentí cómo el mundo se me desmoronaba en un solo segundo. Las palabras de Gavin resonaron en mi cabeza como si alguien las hubiera gritado dentro de una habitación vacía.
“No vuelvas. No quiero que sigas estando en mi vida.”
No eran solo palabras. Eran un filo. Eran un corte directo a ese lugar del pecho donde yo lo guardaba con tanto cuidado.
—¿Qué… qué estás diciendo? —pregunté en un intento desesperado de aferrarme a algo que pudiera tener sentido.
Gavin mantuvo la mirada fría. Firme. Distan