Punto de vista de Scott
"Lo he pensado y quiero que me folles el culo", me susurró Eliana al oído. Juro que esas palabras me excitaron más que a un niño de cinco años recibiendo su juguete favorito.
La besé suavemente en los labios. "No sabes lo feliz que me has hecho". Sí que estaba feliz. El lubricante que había comprado al volver le daría buen uso. "Primero, hay algo que quiero enseñarte", dije, guiándola a la habitación cerrada. Nadie entra sin mi permiso y sin mí.
"¡Guau! ¿Qué es